Buscar
  • Pastor Manuel Sheran

YOM KIPPUR: EL DIA DE LA EXPIACION


Levítico 16-18



La fiesta más sagrada del antiguo Israel sin duda era el Yom Kippur o Día de la Expiación. Esta festividad era la cúspide del año judío. Era la razón de ser para el tabernáculo y todos sus utensilios. Esta celebración era tan importante porque era el día en que Jehová descendía para perdonar los pecados de Israel como nación. Todos los demás días del año ellos ofrecían sacrificios menores que solamente cubrían el pecado. Pero en el día de la expiación, Aarón, quien cumplía la función de Kohen Gadol, o sumo sacerdote, presentaba un becerro para holocausto, primeramente. Luego tomaba dos machos cabríos para sacrificio y un carnero para holocausto de la congregación de Israel.

El becerro se ofrecía en holocausto para ser quemado en el altar y su sangre era rociada sobre la tapadera del arca del pacto que era llamada “propiciatorio” la cual estaba ubicada en el lugar santísimo. Este rociamiento era para la reconciliación entre Dios y Aarón y su familia.

Luego tomaba los machos cabríos para sacrificio y tiraba las suertes para que uno fuera ofrecido a Jehová y el otro fuera ofrecido para “Azazel” o chivo expiatorio. El macho cabrío era ofrecido a Jehová para el perdón de los pecados del pueblo. El otro se le imponían las manos para que llevara todos los pecados del pueblo y luego era llevado al desierto (por una persona previamente asignada) y era abandonado ahí para morir junto con todos esos pecados. En cambio, el carnero del holocausto era sacrificado a Jehová y su sangre también derramada sobre el propiciatorio. Esta vez para la reconciliación de Israel. Y de esta manera los pecados de Israel eran perdonados y reconciliados con Dios una vez al año.

Hebreos 10 narra para nosotros el significado verdadero y espiritual de este Sistema de sacrificios y nos dice que esto que se hacía en la ley era solo una sombra de lo que había de venir. No la imagen completa.

Todos estos ritos eran una representación de las funciones del sumo sacerdote de Dios ofreciendo el único sacrificio perfecto hecho de una vez por todas para el perdón eterno de todos los pecados de aquellos que creen en El. Este sumo sacerdote es Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Cristo no solo es el sacerdote, sino que es el becerro, el macho cabrío y el cordero del holocausto cuyo oficio y sangre nos dio el libre acceso al trono de la gracia para encontrar el oportuno socorro. Esto es, a cada instante que pecamos contra Él. Y no solamente una vez al año.

Cuando leemos todo lo que los Israelitas tenían que hacer en el sistema de sacrificios de la ley tanto para ocultar sus pecados en el día a día como para ser perdonados y reconciliados con Dios una vez por año, es inevitable pensar que fatigante y caro era para una persona mantenerse en bien delante de Dios.

Sin embargo, la comprensión de esta lectura debería de llevarnos a apreciar de una manera más profunda el sacrificio de Cristo Jesús y la oferta gratuita de salvación ¡por la Fe! Bendita providencia que nos envió al cordero santo de Dios para borrar nuestras rebeliones una vez y para siempre. Como el verdadero Israel de Dios, celebramos el Yom Kippur, todos los días de nuestra peregrinación en la tierra.

Amen.

13 vistas

Iglesia Bautista Renacer © 2019

  • Facebook
  • YouTube